jueves, 24 de febrero de 2011

Cuando te escucho.

Tomando la pluma, escribí los versos que después se convertirían en canción.
                                                                                                12 de febrero del 2009
Coincidentemente  este mes, comenzó, cuando las palabras inundan la mente, pues el corazón no habla, forman esa complicada y confusa melodía en nuestra cabeza, que suena todo el tiempo a toda hora, incluso cuando no queremos escucharla. Entonces porque no abandonar  todas esas palabras en  un papel; que guarde los secretos, que ocultos queremos decir sin ser dichos.
Música, ese complemento nato, que algunos escuchan y otros crean;¿Por qué no crear?.
¿Qué es la música? Saber el significado es aun más complicado que tan solo oírla, o incluso crearla,
No es solo un comienzo, o un fin. No es una historia, pero pude ser complemento de esta, por lo tanto, música no es otra cosa que el sentimiento hecho sonido de un ser humano que concibe mezclar cada uno de ellos para crear un arte, el arte que él desea crear.

Pues incuso sin saberlo eso fue lo que paso; ese día hice arte, la música que yo quería escuchar, la historia que yo quería contar, el complemento perfecto para que yo pudiera decir lo indecible a todo el que me escuchara, contar y cantar, dos elemento que eran parte de mi arte.

Cuando por fin vi lo que había logrado, comencé a mostrarle a cada uno de mis cercanos esa capacidad que yo desconocía. Lo sencillo que es armar una pieza musical sabiendo que es lo que se quiere escuchar, sin embargo con este hecho, a pesar de que la música ya era para mi, algo tan natural como una extremidad, se convirtió en un medio por el cual podía hablar de lo prohibido, y de escuchar lo que mi alma quería decir.

Que suceso tan más elocuente. Veo a mi alrededor; y me doy cuenta que la inteligencia humana va enfocada a algo muy diferente a la felicidad, y la felicidad enfocada a algo totalmente diferente a la riqueza.
“Riqueza”.
¿De qué?.

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